{"id":459,"date":"2018-12-23T00:49:27","date_gmt":"2018-12-23T00:49:27","guid":{"rendered":"http:\/\/adventistas.org.do\/?page_id=459"},"modified":"2019-01-12T15:06:21","modified_gmt":"2019-01-12T15:06:21","slug":"humanidad","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/adventistas.org.do\/?page_id=459","title":{"rendered":"HUMANIDAD"},"content":{"rendered":"\n\t<p><\/p>\n<h2 class=\"wp-block-heading\">UNA BELLEZA QUEBRANTADA<\/h2>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Desde las neuronas a las nebulosas, desde el ADN hasta las distantes galaxias, estamos rodeados de maravillas. Sin embargo, la belleza est\u00e1 quebrantada.<\/h3>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\n<p>El G\u00e9nesis nos dice que el amante Dios separ\u00f3 la luz de las tinieblas y la tierra del agua, poniendo la vida en movimiento y esculpiendo al primer ser humano del polvo de la tierra. El G\u00e9nesis describe el gozo y la satisfacci\u00f3n de Dios ante su obra, deleit\u00e1ndose una y otra vez porque lo creado era \u201cbueno\u201d. La tierra floreci\u00f3 en perfecta armon\u00eda, bajo el cuidado de la humanidad.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\n<p>Dios celebr\u00f3 su obra al declarar un descanso semanal, el s\u00e1bado, como d\u00eda para recordar nuestra conexi\u00f3n con el Creador. Dios dise\u00f1\u00f3 a la humanidad para que reflejara su gloria. Cada uno de nosotros refleja una faceta particular de su personalidad y car\u00e1cter. La mente, el cuerpo y el esp\u00edritu. Podemos pensar, vivir y meditar. \u00bfEl componente asombroso? La libertad.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\n<p>Nuestro mismo aliento proviene de Dios, pero \u00e9l nos dio la libertad de escoger, un rasgo que bien pod\u00eda terminar en cat\u00e1strofe. Una astuta mentira hizo que los primeros humanos cuestionaran que Dios era amante y digno de confianza. Pronto el temor, la envidia y la indiferencia dejaron su marca en el mundo.<\/p>\n<p>Cuando los primeros padres de la humanidad se separaron de Dios, el pecado arruin\u00f3 todo lo que era bueno. Los corazones se rebelaron y el cuerpo humano se vio deteriorado. Las relaciones se arruinaron. Quedamos sin la posibilidad de llegar a Dios por nuestra cuenta: Dios tendr\u00eda entonces que llegar hasta nosotros.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\n<p>Y as\u00ed lo hizo Dios, al enviar a su Hijo a reconstruir la relaci\u00f3n quebrantada entre el cielo y la tierra. Dios envi\u00f3 a su Esp\u00edritu para restablecer la desfigurada imagen de Dios en nosotros. El Esp\u00edritu nos capacita para llegar hasta los dem\u00e1s, demostrando amor y representando a nuestro Salvador y Creador ante un mundo quebrantado que somos llamados a reparar.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\n<hr \/>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a href=\"la-creacion\/\">LA CREACI\u00d3N<\/a><\/h2>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\n<p>Dios cre\u00f3 a nuestro mundo con creatividad brillante y tierno cuidado. Cre\u00f3 a la humanidad para que cuidara y se deleitara en el planeta, y para que el resto de la creaci\u00f3n gozara de un equilibrio perfecto.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\n<p><a href=\"la-creacion\/\">LEER M\u00c1S<\/a><\/p>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\n<hr \/>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a href=\"la-naturaleza-del-hombre\/\">LA NATURALEZA DEL HOMBRE<\/a><\/h2>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\n<p>Aunque moldeado a la imagen de Dios, el ser humano, ahora quebrantado por el pecado, necesit\u00f3 de un Salvador perfecto para experimentar la reconciliaci\u00f3n. El Esp\u00edritu restaura el reflejo de Dios en nosotros para que Dios pueda obrar por nuestro medio.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\n<p><a href=\"la-naturaleza-del-hombre\/\">LEER M\u00c1S<\/a><\/p>\n<p><\/p>\n<h2>NUESTRAS CREENCIAS<\/h2>\n<p>Las creencias adventistas tienen el prop\u00f3sito de impregnar toda la vida. Surgen a partir de escrituras que presentan un retrato convincente de Dios, y nos invitan a explorar, experimentar y conocer a Aquel que desea restaurarnos a la plenitud.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/adventistas.org.do\/?page_id=965\">LEER M\u00c1S<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-459","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/adventistas.org.do\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/459","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/adventistas.org.do\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/adventistas.org.do\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/adventistas.org.do\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/adventistas.org.do\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=459"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/adventistas.org.do\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/459\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1063,"href":"https:\/\/adventistas.org.do\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/459\/revisions\/1063"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/adventistas.org.do\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=459"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}