La Iglesia Adventista reunió en la Universidad Adventista Dominicana a líderes del Ministerio Infantil y del Adolescente de diferentes regiones del país para fortalecer la misión de preparar una nueva generación de niños y adolescentes con fe, liderazgo y vocación de servicio.

SONADOR, BONAO.– Más de 1,200 maestras provenientes de diferentes puntos de la República Dominicana se congregaron el sábado 26 de septiembre en las instalaciones de la Universidad Adventista Dominicana (UNAD) para participar en la Cumbre del Ministerio Infantil y del Adolescente, una multitudinaria jornada de capacitación, inspiración y renovación espiritual celebrada bajo el lema «Formando la Generación Nehemías».

Desde diferentes regiones del país llegaron mujeres que cada semana dedican tiempo, talentos y recursos a una de las responsabilidades más importantes de la iglesia: acompañar a niños y adolescentes en el desarrollo de una relación personal con Dios y prepararlos para enfrentar los desafíos de una sociedad en constante transformación.

La concentración convirtió las instalaciones de la UNAD, en Sonador, Bonao, en un gran espacio de encuentro para educadoras, maestras y líderes comprometidas con la formación espiritual de las nuevas generaciones.

Más que una actividad de capacitación, la cumbre representó un llamado a reconocer el enorme impacto que puede tener una maestra en la vida de un niño.

Más de 1,200 maestras, una sola misión

Detrás de la cifra de participantes existe una extensa red de mujeres que sirve semana tras semana en iglesias y congregaciones adventistas de todo el territorio nacional.

Cada una regresó a su comunidad con el desafío de multiplicar lo aprendido.

Por eso, el impacto de la cumbre no termina en las más de 1,200 participantes reunidas en Bonao. Su verdadero alcance se extiende a los miles de niños y adolescentes que reciben atención espiritual a través del Ministerio Infantil y del Adolescente en las iglesias adventistas del país.

Durante la jornada se desarrollaron espacios orientados a fortalecer la vocación de las maestras, renovar su compromiso con la misión y proporcionar herramientas que contribuyan a responder de manera efectiva a las necesidades espirituales y formativas de la niñez y la adolescencia.

El encuentro también permitió recordar que enseñar a un niño acerca de Dios va mucho más allá de impartir una lección.

Significa acompañar, escuchar, orientar, inspirar y modelar con el ejemplo los principios que se desean transmitir.

¿Por qué una «Generación Nehemías»?

El concepto central de la cumbre estuvo inspirado en la historia bíblica de Nehemías, quien respondió al llamado de Dios frente a una realidad que necesitaba ser transformada.

Ante los muros destruidos de Jerusalén, Nehemías no permaneció indiferente. Oró, se levantó, movilizó al pueblo y asumió la responsabilidad de reconstruir.

Ese espíritu se convirtió en la imagen de la generación que la Iglesia Adventista desea contribuir a formar: niños y adolescentes con una fe sólida, identidad espiritual, sensibilidad frente a las necesidades de los demás, capacidad de liderazgo y disposición para servir a Dios y a sus comunidades.

En una época marcada por profundos cambios culturales, tecnológicos y sociales, la cumbre planteó el desafío de preparar a las nuevas generaciones no solamente para conocer las enseñanzas bíblicas, sino también para convertirlas en principios capaces de orientar sus decisiones.

Formar la Generación Nehemías significa, por tanto, formar niños y adolescentes que no permanezcan indiferentes ante los “muros caídos” de su tiempo, sino que estén dispuestos a utilizar sus dones, capacidades e influencia para construir, restaurar y servir.

«Invertir en nuestros niños es invertir en el futuro de la iglesia»

Durante el encuentro, el Dr. Teófilo Silvestre, presidente de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en la República Dominicana, destacó la trascendencia que tiene la formación espiritual durante las primeras etapas de la vida.

Silvestre enfatizó el papel fundamental que desempeñan las maestras y líderes que trabajan directamente con la niñez y la adolescencia, debido a que su influencia puede acompañar a una persona durante toda su vida.

El liderazgo de la iglesia resaltó que invertir tiempo, recursos y esfuerzos en la formación espiritual de niños y adolescentes constituye una inversión en el presente y el futuro de la misión, pues las nuevas generaciones están llamadas no solamente a continuar la obra de la iglesia, sino a participar activamente en ella desde ahora.

La cumbre también constituyó una oportunidad para reconocer la dedicación de cientos de maestras que, muchas veces de manera silenciosa, preparan cada semana programas, historias bíblicas, actividades y experiencias destinadas a acercar a los niños a Jesús.

Su trabajo puede comenzar frente a un pequeño grupo en una iglesia local, pero su influencia puede extenderse durante décadas.

Maestras llamadas a construir

Por su parte, Kenia Almánzar, directora del Ministerio Infantil y del Adolescente, destacó que uno de los principales propósitos de la iniciativa es fortalecer y motivar a quienes tienen la responsabilidad de acompañar espiritualmente a las nuevas generaciones.

Siguiendo el ejemplo de Nehemías, las maestras fueron desafiadas a asumir su ministerio con visión, oración, preparación y perseverancia, comprendiendo que cada niño representa una vida en proceso de formación.

La visión presentada durante la jornada apunta hacia niños y adolescentes comprometidos con Dios, conectados con sus familias, sensibles a las necesidades de sus comunidades y conscientes de que también ellos tienen una misión que cumplir.

De esta manera, la maestra deja de ser únicamente quien dirige una clase y pasa a ser mentora, guía, referente espiritual y agente de transformación.

Una misión que continúa después de la cumbre

El encuentro celebrado en la Universidad Adventista Dominicana no fue concebido como un punto de llegada.

Fue un punto de partida.

Cuando las más de 1,200 maestras regresaron a sus iglesias y comunidades, llevaron consigo una responsabilidad renovada: transformar lo aprendido en acciones concretas que fortalezcan la experiencia espiritual de miles de niños y adolescentes.

La Cumbre «Formando la Generación Nehemías» reafirmó así el compromiso de la Iglesia Adventista del Séptimo Día con el fortalecimiento del Ministerio Infantil y del Adolescente en todo el territorio nacional y con una visión que coloca a las nuevas generaciones en el centro de la misión.

Ver galería fotográfica: Galería de la Cumbre «Formando la Generación Nehemías»

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